Proyectos

1. Modelo de calidad socialmente responsable

Habiendo analizado los niveles de satisfacción de los clientes de residencias, hemos descubierto que, en términos generales, la inmensa mayoría de residentes manifiestan un grado de satisfacción bueno o muy bueno, aun residiendo en centros de muy diversas calidades en cuanto al servicio recibido.

Este análisis nos llevó a pensar que, o bien se miente a la hora de suministrar las valoraciones y/o tratar los datos, o bien las expectativas eran tan malas, que la satisfacción se dispara a la hora de comprobar que la realidad de las residencias es infinitamente mejor que la idea que se habían creado en sus mentes.

Cuando una persona, junto con su familia, deciden ingresar en una residencia para personas mayores, no tienen muy claro qué es lo que han de esperar de sus servicios, porque son conscientes de sus necesidades asistenciales, pero la “leyenda negra” que acompaña al sector residencial estigmatiza las expectativas de los posibles “clientes”. Esto es claramente negativo a la hora de captar nuevos clientes, pero positivo a la hora de valorar la satisfacción de los mismos.

Puesto que la satisfacción se puede expresar como el servicio recibido dividido entre la expectativa, el hecho de que la expectativa sea baja eleva el nivel de satisfacción proporcionalmente.
Satisfacción - Servicio - Expectativas

Ahora bien, a la hora de valorar la realidad de los servicios, los clientes no tienen muy claro cómo actuar. No existe comparación entre centros, porque, salvo en las grandes ciudades donde existe una mayor competencia, en la inmensa mayoría de las localidades solo hay un establecimiento. Y puesto que el criterio nº uno para la elección de residencia es la cercanía a los hijos, independientemente de otras consideraciones, el nivel de calidad de los servicios no depende tanto de la exigencia de los clientes, puesto que el nivel de satisfacción es bueno, como de la voluntad de la organización.

 

Al margen de todo ello, creemos que la responsabilidad que, como institución tenemos, nos obliga a ser un punto de referencia, con autoridad y prestigio, para nuestra comunidad en todo lo referente a la atención residencial a personas mayores y dependientes, mediante el diseño, implantación y evaluación de un modelo de calidad,

Para los residentes y sus familias, un Sistema de Gestión de la Calidad Ético y Socialmente Responsable (SGCE) les proporciona la información necesaria para saber qué expectativa deben tener en su relación con la residencia, eliminando prejuicios y sentimientos negativos, y facilitando la adaptación física, anímica y emocional a las nuevas circunstancias vitales del residente, al tiempo que les da herramientas de presión para la mejora de los servicios recibidos. La mejora continua del propio modelo redunda en beneficio directo de las personas que viven en con nosotros así como para nuestra comunidad.

Para la administración pública la existencia de un modelo de calidad implantado y evaluado le garantiza la calidad de los servicios prestados a los ciudadanos de su ámbito competencial, sean beneficiarios o no de sus prestaciones públicas y constituye un valor añadido a los servicios de inspección de los servicios sociales públicos, otorgando criterios homogéneos de valoración cualesquiera que sean las circunstancias del territorio en el que esté ubicada la residencia.

Para la dirección, patronatos y/o accionistas, la implantación y evaluación externa de un modelo de calidad y en continua revisión les da la posibilidad de beneficiarse del prestigio del propio modelo, otorgándoles credibilidad y confianza ante los clientes, al tiempo que supone una herramienta útil para la gestión integral de la entidad con criterios de rigor, calidad y excelencia operativa, y útil para la motivación del personal. El modelo garantiza que el servicio prestado es acorde a las expectativas del usuario.

Para los trabajadores de la residencia supone una información que les permitirá una mayor comprensión de la importancia y magnitud de su propio trabajo, previniendo frustraciones y otorgándoles un plus de motivación personal, así como un mayor reconocimiento social y laboral que favorece su integración, su implicación y su comportamiento como si fuesen los propietarios de su lugar de trabajo, facilitando su actitud ante los cambios y las mejoras.

 

2. Modelo de diagnóstico unificado PAI/PV

Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos día a día en las residencias de mayores es el establecimiento de los planes de atención individualizados y los planes de vida (PAI/PV).

Cada profesional maneja sus técnicas y escalas para la elaboración de diagnósticos que poner en común en interminables reuniones interdisciplinares en las que resulta muy difícil armonizar las aportaciones de cada profesional en la tarea de establecer objetivos comunes sobre los que establecer una línea de intervención.

En Fundación Libertatem, conscientes de las dificultades que supone la tarea de diagnosticar de manera integral y unificada, se ha planteado el reto de elaborar un modelo de diagnóstico unificado utilizando como base las necesidades establecidas en la pirámide de Maslow y con la metodología utilizada por Nanda para estandarizar diagnósticos, establecer objetivos y plantear intervenciones.

La atención centrada en la persona nos obliga a elaborar PAIs que cubran las carencias encontradas en las personas en las que intervenimos, pero que al mismo tiempo desarrollen las potencialidades que le son intrínsecas, y todo ello en una combinación de las necesidades terapéuticas con la voluntad de las personas, manifestada directamente o a través de sus familiares, en lo que se conoce como Plan de Vida.

Toda esta labor se ve enormemente dificultada por la heterogeneidad de terminologías, metodologías, escalas y objetivos de las diferentes disciplinas que buscan el completo bienestar físico, psíquico, social y funcional de las personas,  y que intervienen en la reunión interdisciplinar, a veces completándose y a veces entorpeciéndose.

Por todo ello se está trabajando en la elaboración de una escala unificada que nos proporcione las Debilidades y Amenazas, así como las Fortalezas y Oportunidades, así como los Riesgos de cada persona para que el establecimiento de objetivos sea fácil, rápido y sobre todo fiable.

 

3. Modelo de intervención por proyectos de inteligencias múltiples

Una vez establecidos los diagnósticos para el establecimiento de objetivos e intervenciones en los PAI/PV por parte de los equipos interdisciplinares, con el consenso de los residentes y/o sus familiares, se hace necesario el establecimiento de  diversas líneas de intervención para la consecución de esos objetivos.

El éxito de la intervención plantea dos retos principales:

  1. Elección de herramientas eficaces (que consigan los objetivos), eficientes (con el menor gasto de recursos posible) y consistentes (que perduren en el tiempo)
  2. Motivación de los usuarios.

Para conseguir resolver los dos retos planteados, se ha abierto una línea de investigación en la que se está desarrollando un modelo de intervención en la que se tengan en cuenta las inteligencias múltiples de Howard Gardner.

No todos tenemos las mismas capacidades, ni los mismos gustos y preferencias. Cada persona tiene su carácter que marca de manera definitiva su Plan de Vida y la manera en la percibe las posibles intervenciones establecidas en los PAI/PV.
La evaluación de las personalidades de acuerdo a los preceptos de este psicólogo norteamericano, suponen una herramienta fundamental para una intervención centrada en cada persona.
Esta adecuación de las intervenciones a los gustos y potencialidades de cada persona favorecerá los resultados de las mismas, al suponer actividades motivadoras y adaptadas a cada necesidad.

Las últimas tendencias en educación están utilizando estos sistemas de acercamiento a la personalidad de los niños para trabajar en las carencias y desarrollar las potencialidades de tal manera que se puedan desarrollar como personas felices.

Se pretende adaptar las herramientas utilizadas en la educación, para el desarrollo integral de las personas mayores con o sin deterioro cognitivo.