Compliance

Compliance

Cumplimiento normativo

El primer requisito para una gestión ética y socialmente responsable es el estricto cumplimiento de las leyes (Compliance) por parte de todas las partes implicadas.

Es solo de un instrumento, un requisito previo, no es la esencia de la Responsabilidad Social, pero es una herramienta para que la Responsabilidad Social no sea un concepto vacío y uno más de los  proyectos que llenan los cajones de las buenas intenciones.

En España, cada vez más, se están introduciendo en la legislación cambios que obligan a la empresa a adaptar sus prácticas a determinados estándares, y esa es la labor, precisamente, del departamento de cumplimiento normativo.

Esos cambios legales hacen recaer sobre las empresas la responsabilidad en que han incurrido sus directivos o empleados, a no ser que aquellas puedan demostrar que han puesto los medios necesarios para evitar esas conductas inadecuadas, por ejemplo en el cumplimiento de las leyes fiscales, la transparencia de la información contable, las actuaciones con impacto sobre el medio ambiente o las prácticas que pueden ser discriminatorias en la política de contratación del personal.

La Compliance se ocupa tanto del plano jurídico (cumplimiento de la ley) como  del regulatorio (cumplimiento de las regulaciones técnicas, medioambientales, de seguridad del producto, etc.) y el de Responsabilidad Social (observancia del código de buenas prácticas, de los procedimientos de autorización, supervisión, ejecución, información y control, etc.).

La existencia de un órgano dedicado al cumplimiento permitirá, en definitiva, detectar las violaciones de la ley o de las normas internas, informar prontamente a los que deben conocer y solucionar esos problemas, y tomar a tiempo las medidas oportunas necesarias para que aquello se corrija, y para que la corrección se incorpore, si procede, a las futuras prácticas, procedimientos y rutinas de la organización.